miércoles, 29 de octubre de 2014


ENVOLTURAS DE CHOCOLATE: 


Un día una madre comenzó a regañar a su hijo por lo tarde que se había levantado, ¡mira la hora!, ¿Qué piensas quedarte ahí dormido todo el dia?¿que no piensas ir a la escuela?- el niño adormilado se sentó a la orilla de la cama mirando al suelo, la madre continuó.
- te he consentido demasiado, siempre permitiéndote llegar tarde al colegio, definitivamente TE FALTÓ SUFRIR, a mí, mis padres me castigaban una semana por cada minuto que me retrasara… - , la madre se enfureció cuando el niño permaneció sentado, con la mirada fija en el suelo, -si tú me ignoras, yo también lo puedo hacer- dijo antes de salir de la habitación.


Al final del día la madre había cumplido su amenaza y sin dirigir palabras al niño se fue a su habitación. Sobre su almohada había un sobre con una carta adentro:

-mami perdóname, no quería ignorarte, solo buscaba las palabras para explicarte mis sentimientos. Tú dices que me hace falta sufrir, pero yo creo que el sufrimiento viene con diferentes envolturas como las de los chocolates que a veces me compras, hay muchas maneras de sufrir.
Yo no sufro en casa pero sufro en la escuela. Mami perdón si no te lo dije, pero no quería que sintieras dolor si te decía que en la escuela me molestan, no tengo amigos, nadie me escoge en su equipo, por eso no me gusta ir a clases. Perdóname, si quieres de ahora en adelante me levantaré muy temprano e iré a la escuela, me esforzaré, lo juro, pero por favor no me vuelvas a ignorar-.
La madre levantó el rostro con lágrimas en los ojos y vio a su hijo asomándose sigilosamente por la puerta de la habitación, con una triste e inocente mirada en su rostro...

Tanto la alegría como el sufrimiento tienen infinidad de envolturas, pero al final el chocolate bajo la envoltura es lo importante.

En el caso de la alegría, muchos no pueden verla, porque creen que les va a llegar con la misma envoltura que a los demás.

Y con el sufrimiento te digo que, nunca oses decir que solo tú eres el que sufre mientras que los demás gozan de alegría, pues el dolor se presenta y percibe distinto para cada persona.

A los padres con esto, les prohíbo que ignoren a sus hijos, nada daña más a un hijo que la falta de atención, no pretendan no ver un problema, hablen,
entiendan y escuchen a sus hijos.

martes, 28 de octubre de 2014




 EL GALLINAZO, EL MURCIÉLAGO Y LA ABEJA



EL GALLINAZO


Si pones un buitre en un cajón que mida 2 metros x 2 metros y que estè completamente abierto por la parte superior, esta ave, a pesar de su habilidad para volar, será un prisionero absoluto. La razón es que el buitre siempre comienza un vuelo desde el suelo con una carrera de 3 a 4 metros. Sin espacio para correr, como es su hábito, ni siquiera intentará volar sino que quedará prisionero de por vida en una pequeña cárcel sin techo.

EL MURCIÉLAGO 



El murciélago ordinario que vuela por todos lados durante la noche es una criatura sumamente hábil en el aire, pero no puede elevarse desde un lugar a nivel del suelo.

Si se lo coloca en el suelo en un lugar plano, todo lo que puede hacer es arrastrase indefenso y, sin duda dolorosamente, hasta que alcanza algún sitio ligeramente elevado del cual se pueda lanzar a si mismo hacia el aire.

Entonces, inmediatamente despega para volar

LA ABEJA



La abeja al ser depositada en un recipiente abierto, permanecerá allí hasta que muera, a menos que sea sacada de allí.
Nunca ve la posibilidad de escapar que existe por arriba de ella, sin embargo persiste tratando de encontrar alguna forma de escape por los laterales cercanos al fondo.
Seguirá buscando una salida donde no existe ninguna, hasta que completamente se destruye a si misma.

LAS PERSONAS:
En muchas formas, somos como el buitre, el murciélago y la abeja obrera.

Lidiamos con nuestros problemas y frustraciones, sin nunca darnos cuenta que todo lo que tenemos que hacer es ver hacia arriba.

Esa es la respuesta,la ruta de escape y la solución a cualquier problema.

Solo mira hacia arriba!!.



LA TRISTEZA MIRA HACIA ATRÁS,

LA PREOCUPACIÓN MIRA ALREDEDOR,

LA DEPRESIÓN MIRA HACIA ABAJO,

PERO LA FE .....

LA FE SIEMPRE MIRA HACIA ARRIBA!!

lunes, 27 de octubre de 2014





Papá , ¿Cuánto ganas?


La noche había caído ya. Sin embargo, un pequeño hacía grandes esfuerzos por no quedarse dormido; el motivo bien valía la pena: estaba esperando a su papá.


Los traviesos ojos iban cayendo pesadamente, cuando se abrió la puerta; el niño se


incorporó como impulsado por un resorte, y soltó la pregunta que lo tenía tan inquieto:


-Papi, ¿cuánto ganas por hora? –dijo con ojos muy abiertos.


El padre, molesto y cansado, fue tajante en su respuesta:


-Mira hijo, eso ni siquiera tu madre lo sabe, no me molestes y vuelve a dormir, que ya es muy tarde.


-Si papi, sólo dime, ¿cuánto te pagan por una hora de trabajo? –reiteró suplicante el niño.


Contrariado, el padre apenas abrió la boca para decir:


-Ochocientos pesos.


-Papi, ¿me podrías prestar cuatrocientos pesos? –preguntó el pequeño.


El padre se enfureció, tomó al pequeño del brazo y en tono brusco le dijo:


-Así es que para eso querías saber cuánto gano, ¿no?. Vete a dormir y no sigas fastidiando, muchacho....


El niño se alejó tímidamente y el padre, al meditar lo sucedido, comenzó a sentirse culpable: "Tal vez necesita algo", pensó, y queriendo descargar su conciencia se asomó al cuarto de su hijo y con voz suave le preguntó:


-¿Duermes hijo?


-Dime papi, respondió él entre sueños.

-Aquí tienes el dinero que me pediste.


-Gracias papi –susurró el niño mientras metía su manita debajo de la almohada, de donde sacó unos billetes arrugados-. ¡Ya completé! –gritó jubiloso-.


Tengo, ochocientos pesos..., ahora papá:


¿ME PODRÍAS VENDER UNA HORA DE TU TIEMPO?

sábado, 25 de octubre de 2014



la bolsa de carbón:





Un día, Pablito entró a su casa dando patadas en el suelo y gritando muy molesto. Su padre lo llamó y Pablito lo siguió, diciendo en forma irritada:

- Papá, ¡Te juro que tengo mucha rabia! Carlitos no debió hacer lo que hizo conmigo. Por eso, le deseo todo el mal del mundo, ¡Tengo ganas de matarlo!….
Su padre, un hombre simple, pero lleno de sabiduría, escuchaba con calma al hijo quien continuaba diciendo:
- Imagínate que el estúpido de Carlitos me humilló frente a mis amigos. ¡No acepto eso! Me gustaría que él se enfermara para que no pudiera ir más a la escuela..
El padre siguió escuchando y se dirigió hacia una esquina del garaje de la casa, de donde tomó una bolsa llena de carbón, la cual llevó hasta el final del jardín y le propuso:
- ¿Ves aquella camisa blanca que está en el tendedero? Hazte la idea de que es Carlitos y cada pedazo de carbón que hay en esta bolsa es un mal pensamiento que va dirigido a él. Tírale todo el carbón que hay en la bolsa, hasta el último pedazo. Después yo regreso para ver como quedó.
El niño lo tomó como un juego y comenzó a lanzar los carbones pero como la tendedera estaba lejos, pocos de ellos acertaron la camisa.
Cuando el padre regresó, le preguntó:
- Hijo, ¿qué tal te sientes?
- Cansado, pero alegre. Acerté algunos pedazos de carbón a la camisa.
El padre tomó al niño de la mano y le dijo:
- Ven conmigo quiero mostrarte algo.
Lo colocó frente a un espejo que le permitió ver todo su cuerpo…
¡Qué susto! Estaba todo negro y sólo se le veían los dientes y los ojos. En ese momento el padre dijo:




- Hijo, como pudiste observar la camisa quedó un poco sucia pero no es comparable a lo sucio que quedaste tú. El mal que deseamos a otros se nos devuelve y multiplica en nosotros. Por más que queremos o podamos perturbar la vida de alguien con nuestros pensamientos, los residuos y la suciedad siempre quedan en nosotros mismos.
Ten mucho cuidado con tus pensamientos porque ellos se transforman en palabras.
Ten mucho cuidado con tus palabras porque ellas se transforman en acciones.
Ten mucho cuidado con tus acciones porque ellas se transforman en hábitos.
Ten mucho cuidado con tus hábitos porque ellos moldean tu carácter.

Y ten mucho cuidado con tu carácter porque de él dependerá tu destino.

miércoles, 22 de octubre de 2014

Una palabra - Man On Fire

Nahuel quiere canta:

‘¡Vete y no vengas más! La música no es para ti’. Al escuchar a su profesora Nahuel se puso muy triste y, completamente confundido y frustrado, abandonó la clase de canto. No hay nada más triste para un niño que oír de labios de un mayor en el que confía que justo lo único que desea hacer en su vida no es para él.

Por suerte, Nahuel era un niño muy seguro de sí mismo; y la negativa de su profesora de canto de seguir enseñándole le sirvió como impulso para buscar su propio camino. Le esperaban momentos de mucha desesperación que sabría enfrentar con todas sus energías. Comenzó escuchando todo lo que llegaba a sus manos y entrenando su oído con disciplina. Una tarde se dijo ‘si aprendemos a hablar imitando, ¿por qué no hacer lo mismo con la música?’ Así fue como empezó a imitar a sus cantantes favoritos. Pero tampoco conseguía demasiado con ello; podía imitarlos pero algo había en su voz que sonaba sumamente raro y descontrolado.

Una tarde, mientras dejaba pasar el día sentado en el banco de un parque, se le acercó un joven que traía un inmenso armatoste en una mano, su contrabajo. Se pusieron a conversar; Nahuel no perdía un sólo momento para aprender más cosas relacionadas con el mundo de la música del que se sentía totalmente enamorado.

En un momento el joven le dijo ‘Tú tienes una voz maravillosa. Tu problema es que no confías en ti e intentas hacer lo que hacen otros; no dejas fluir tu propia voz. Sería bueno que tomaras clases para aprender cuestiones importantes respecto a la técnica, pero antes de ello tienes que encontrar tu voz’.

Desde ese día la vida de Nahuel cambió para siempre. Comenzó a soltarse y lo que encontró que era capaz de hacer con su voz lo dejó asombrado. Atrás había quedado ese día en que la profesora lo echó de la clase; pero no en vano.

Una tarde mientras ella disfrutaba de un concierto importante que se realizaba en su ciudad descubrió que Nahuel era uno de los cantantes principales. Al finalizar el concierto se le acercó y le pidió disculpas por haberlo tratado tan duramente aquella tarde. Nahuel ya había andado demasiado y se sentía a gusto consigo mismo; le dijo que lo sentía muchísimo pero que no la recordaba, ‘pero le agradezco que haya venido a verme’, le dijo. Y ella abandonó el teatro cabizbaja mientras él continuaba saludando a la gente y haciéndose fotos con el público.